El preámbulo del semáforo hunde mis ojos
En los campos eternos del dormido
Donde crece incesante la raíz
que se hace llamar la Grieta del Mundo.
Puede que sigan ladrando los perros
Mientras pienso
Arte es ir al trabajo cada día
y no poder llorar,
tener la guerra tatuada en las piernas
y la silueta de un ave cosida a mi sombra
Las luces sicalípticas del tráfico
desnudan el cielo de madrugada
enrojeciendo en las nubes sus intimidades.
Un hombre honesto pasea borracho
Sus pasos marcan el ruido del tiempo
Podría no estar por allí
Yo también podría no estar ahí
Tengo la esperanza de que algo llegue
De que algo llegue en una mañana como esta,
Pero nos enseñaron a enfrentar
el hierro con hierro,
A huir si nos huyen.
Y eso fue todo,
el día naciendo y yo ahí debajo.

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