El preámbulo del semáforo hunde mis ojos
En los campos eternos del dormido
Donde crece incesante la raíz
que se hace llamar la Grieta del Mundo.
Puede que sigan ladrando los perros
Mientras pienso
Arte es ir al trabajo cada día
y no poder llorar,
tener la guerra tatuada en las piernas
y la silueta de un ave cosida a mi sombra
Las luces sicalípticas del tráfico
desnudan el cielo de madrugada
enrojeciendo en las nubes sus intimidades.
Un hombre honesto pasea borracho
Sus pasos marcan el ruido del tiempo
Podría no estar por allí
Yo también podría no estar ahí
Tengo la esperanza de que algo llegue
De que algo llegue en una mañana como esta,
Pero nos enseñaron a enfrentar
el hierro con hierro,
A huir si nos huyen.
Y eso fue todo,
el día naciendo y yo ahí debajo.
Soy fuego,
mis fronteras se encuentran
donde termina el bosque.

Encontré este poema entonado por alguien, un kamikaze, como es costumbre en ellos, el día anterior a su muerte. Lo recuerdo últimamente con frecuencia, y revolotea entre mi tupe y mi nuca, cuando miro las ramas del invierno, clavadas en el cielo blanquecino:


Soy un sueño vacío

como la nieve de las montañas en verano

siento la sangre caliente correr dentro de mí

y me recuerda que estoy vivo.

Mi alma tendrá su hogar en la salida del sol

si estás triste

contempla el alba en su belleza.

Allí me encontrarás.

La Niebla

hola

La escarcha
es el tiempo estacionado
cuando empieza a correr
se derrite 
y deja entrever el paisaje
las montañas
el riachuelo
la colina de más al fondo
los árboles gritando sus hojas al viento
las raíces entrando firmes
en las llagas de la tierra,
seca y dormida como un cuento olvidado,
así soy yo
como la escarcha
reacia al claro
al paisaje
limitando siempre el camino
del que se acerca.

Donde la Nada late

Donde la Nada late
(esa Nada interminable que tú has respirado)
El recuerdo amanece
en los poros
Húmedo y cruel
como el rocío.
Que no soy yo la misma,
Humean al unísono en los cielos
las chimeneas de Londres,
Pues es Enero,
Y vence el Silencio
a los años de la Victoria
Las ruinas de los versos
guían la barca de Caronte
Contra las ancas del olvido,
Que soy el reflejo en una pupila de una foto
Los kilos de pescado fresco
que no se venden en el mercado,
La pluma del buitre
La uña partida,
el fiel segundero del insomnio,
Permítanme, esta canción decadente
Algo contra lo que detonar la adrenalina,
Pues es Enero
Y reptan los recuerdos
Por los adoquines de las calles
Suben hasta los alfares de las ventanas
Y me miran
Como un augurio que se acerca
Atravesando la bruma.